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Desde este marco, queremos plantear en el presente artículo, algunos puntos que consideramos interesantes resaltar, con la finalidad que se comprenda que trabajar la temática de VIH al interior de las empresas es algo más que una acción de movilización de recursos, donde no sólo debe estar involucrado la gerencia de RRHH y RSE sino también otras áreas y gerencias de las empresas.
Algunos datos para considerar el tema
En Argentina hay 130 mil casos de personas con VIH y el 50% no lo sabe.
Cada año, en el país, se reportan 5000 nuevas infecciones por VIH.
El VIH es prevenible en su totalidad, y el acceso a la atención médica es gratuito.
El 71% de las personas con VIH están en edad laboral.
Según datos de Fundación Huésped, el 24% de las personas con VIH ha sufrido algún tipo de discriminación en el ámbito laboral privado.
Una persona con VIH no presenta ningún problema o dificultad para el empleador.
En Argentina existe una Ley Nacional de SIDA que prohíbe la discriminación y Argentina ha firmado documentos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que vinculan el ámbito laboral con el VIH
Pensar en la prevención y el cuidado de los trabajadores
Generar espacios de trabajo, donde las y los empleados no sólo están ahí por un motivo económico, sino que además lo sienten como un espacio de socialización y pertenencia, es una tarea que implica mirar a la persona integralmente. Si una empresa otorga herramientas e información a sus empleados, favorecerá no sólo un mejor rendimiento y sentido de pertenencia con la institución, sino que además la verá como un ámbito donde se le cuida. Esto puede suceder con el VIH, y de hecho sucede en varias de las empresas que ya son parte de la iniciativa. Cuando los empleados reciben información y se saben parte de una empresa comprometida con su salud, los colaboradores reconocerán que no sólo son parte de la producción, sino que además trabajan en una empresa que los está viendo como “personas integrales”.
Hablar de RSE es desarrollar una política integral
Pensar en la responsabilidad social desde el sector empresarial requiere un cambio de mentalidad para poder realizar así una política integral de RSE. Como el viejo dicho dice “comencemos desde casa”. Es decir, si una empresa decide que su objetivo será la educación, debería comenzar a revisar entre sus empleados si haynecesidades de formación formal y no formal, después seguir con las familias de esos empleados para analizar el acceso a la educación de sus hijos y parejas, y al final realizar las acciones para la comunidad. Por lo tanto, si una compañía decide que tomará uno o varios temas sociales que su directiva ha considerado necesarios, es relevante primero comenzar a trabajar esos temas al interior de la organización empresaria, con políticas claras y acciones puntuales que mejoren ese tema social en sus principales beneficiarios que son sus empleados. Esto constituye un elemento fundacional para impulsar una política integral, con una visión estratégica, en materia de responsabilidad social.
Trabajar el VIH ayuda a trabajar otros temas en las empresas
Desde sus inicios, la epidemia del VIH estuvo vinculada con estigmas sociales relacionados con ciertas poblaciones o conductas, además del tema de la muerte y la sexualidad.
En la actualidad el VIH es una epidemia que ha alcanzado a todos los sectores de la sociedad. Ya no es más una infección mortal sino crónica. Cuando las empresas deciden involucrarse con la temática del VIH, emergen indefectiblemente otros temas vinculados a la discriminación: ya sea hacia las mujeres, los grupos etáreos, las personas de escasos recursos económicos, la diversidad sexual e incluso las creencias religiosas. Por lo tanto, trabajar con la temática del VIH en las compañías, implica un abordaje mucho más amplio, lleva a las empresas a generar acciones y políticas mucho más integrales e intrainstitucionales.
La no discriminación no es sólo un enunciado, sino una estrategia profunda
La discriminación implica un proceso social, no sólo individual. Las sociedades construyen signos y símbolos alrededor de ciertos grupos o estigmas. Estos estigmas desacreditan socialmente a quien los posee. Cada persona puede tener sus propias creencias, pero el contrato social obliga que estas concepciones o “dogmas” no afecten o vulneren los derechos de otros.
La discriminación es un proceso que lleva acciones u omisiones y el problema radica en que esto impacta en la vida y los derechos de otras personas. Son muchos los tipos de discriminación que se pueden presentar en una empresa: por sexo, por edad, por religión, por complexión física, por aptitudes y capacidades, por orientación sexual o por motivos de salud. El sólo acto de enunciado, por parte de una empresa, que afirma que no discrimina, no alcanza. Además de pronunciar este principio en su política interna o su código de ética, debe estar reforzado por espacios de formación a su personal (principalmente en los mandos medios), debe contar con procedimientos específicos para resolver esos casos, tales como la respuesta institucional y las acciones específicas que se tomarán hacia la persona en la que se generó la discriminación.
El vínculo con las organizaciones sociales facilita el trabajo interno y mejora la confianza en la empresa
Una empresa no tiene porqué contar, entre sus recursos internos, con personas expertas en las diferentes temáticas relacionadas a la discriminación o los diversos temas sociales que desea abordar. Existen ONG’s, fundaciones y otros tipos de organizaciones sociales, que han dedicado su existencia a esos temas y que no sólo cuentan con un conocimiento profundo sobre la temática, sino que además poseen el Know How de cómo llevar adelante ciertas acciones con mayor impacto, utilizando la mejor estrategia de comunicación, a partir de su cercanía y experiencia con las poblaciones con las que trabajan.
En este sentido, la articulación y la interdisciplinariedad para abordar las temáticas no sólo son importantes, sino necesarias; ya que de lo contrario se tendrá una visión sesgada del tema, es decir, la visión de la empresa que no cuenta con el conocimiento suficiente. Además, realizando iniciativas en conjunto con otras instituciones, la compañía podrá tener una especie de “validación social”, respaldada por la experiencia y trayectoria de la organización que le acompaña en sus programas.
Arturo Mercado Gurrola
Coordinador de la iniciativa "Empresas comprometidas en la respuesta al VIH/sida" de Fundación Huésped
www.compromisolaboralvih.org
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