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BOLETÍN Nº 170 – 09/03/2010
EDITORIAL
Es la hora de las mujeres…
Como cada 8 de Marzo, ayer se celebró el “Día Internacional de la Mujer”. La fecha conmemora la lucha de mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.
En este sentido, la historia más extendida acerca de por qué se festeja o conmemora el Día de la Mujer en este día, refiere a los hechos sucedidos en la fábrica textil Cotton de Nueva York (Estados Unidos), en esa fecha del año 1908. Allí murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras por un incendio provocado a raíz de la utilización de bombas incendiarias, lanzadas desde afuera ante la negativa de las trabajadoras de abandonar una protesta por bajos salarios e infames condiciones laborales.
Ha transcurrido mucho tiempo y corrido mucha agua bajo el puente desde entonces. Sin dudas, en amplias regiones del planeta –especialmente en Occidente, pero también en varios países de Oriente-, son notables los avances en el reconocimiento de los derechos intrínsecos de la mujer y su condición de igualdad frente al hombre.
Por caso, en los últimos 20 o 30 años hemos asistido a un fenómeno de emancipación de las mujeres del “rol tradicional” que muchas sociedades le habían asignado durante siglos, para acrecentar su participación y liderazgo en ámbitos laborales, sociales, políticos, dirigenciales, etc.
Pero, como bien señala Antonio Rey Tamayo Neyra –Periodista mexicano, colaborador del periódico El Financiero- en una columna publicada por Expok News que leí recientemente, “este nuevo papel femenino tiene muchos obstáculos en el mundo laboral latinoamericano, ya sean trabas para obtener algún empleo, o bien en posibles ascensos por la maternidad, o peor todavía, el tener sueldos menores por su condición de mujer”.
Basta con revisar cuántas mujeres ocupan cargos de CEOs o Gerentes Generales en el mercado actualmente, o si no chequear la composición de los Directorios de muchas compañías, para comprobar ipso facto que la anterior afirmación, guarda –lamentablemente- estrecha correlación con la realidad.
Henry Chiroque Solano, de Save the Children, coincide con Rey Tamayo: “Las condiciones de desigualdad que afectan a la mujer en su desarrollo son visibles, en mayor o en menor proporción, tanto en los países llamados del “primer mundo” como en los “periféricos”, sea en los ámbitos de la vida cotidiana como es la unidad doméstica donde asumen el rol de jefa del hogar, en los ámbitos laborales donde se enfrentan a la desigualdad salarial y de valoración social, así como los diversos estereotipos y condiciones laborales a las que son sometidas”.
Según un estudio de J. Costa, E. Silva y M. Medeiros, titulado “The Burden of Inequalities for Society”, en Argentina el salario por hora de las mujeres se sitúa en torno al 92% del de los hombres.
Resumiendo: pese a todas las conquistas, aún hay mucho por hacer con relación a este tema. Para que los festejos por el Día Internacional de la Mujer no queden en un mero recordatorio de aquellas mártires de la fábrica textil, es necesario honrar su memoria con reformas concretas (en la composición de los Directorios, en los mecanismos de participación igualitaria entre varones y mujeres, en los planes de carrera de las empresas, en las legislaciones locales y nacionales, etc.) que hagan tangible la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
Nos encontramos ante un vasto y fértil campo de trabajo para las compañías que quieren mejorar su gestión en materia de Responsabilidad Social.
Y si bien reconozco que estos procesos de cambio pueden llevar algún tiempo, siempre es un buen momento para comenzar a caminar en esa dirección. Como muestra, veamos la iniciativa de General Electric, que ha creado el GE Women´s Network: la red agrupa actualmente a más de 100.000 mujeres y provee asesoría y capacitación a las profesionales de la empresa, con la finalidad de que –en el corto plazo- puedan alcanzar puestos directivos dentro de la organización. ¿Resultados? La firma ha pasado de tener menos del 10% de mujeres en cuadros directivos a más del 20% en los últimos años.
Soy un convencido de que nuestro mundo estaría mejor si las mujeres tuvieran un rol mucho más trascendental en la toma de decisiones a todo nivel: gubernamental, empresarial, político, sindical, legislativo, judicial. Algunas virtudes como su mayor sensibilidad, capacidad de diálogo, responsabilidad frente al cuidado de las próximas generaciones, por mencionar sólo algunas, constituyen atributos indispensables para quienes deberán ejercer roles de conducción en sociedades crecientemente complejas, inequitativas y desiguales.
Es la hora de las mujeres. Redoblo mi apuesta de que manejarán los complejos y delicados asuntos que hoy enfrentamos como sociedades (pobreza, creciente desigualdad, inequidad en el acceso a la educación, problemas ambientales de magnitud desconocida) con mucho más tino y sentido común que muchos de los hombres que lo han hecho hasta el presente.
Alejandro Roca
Director Área Comunicaciones
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